Poca gente y olas perfectas, un combo ideal para los que se largan a recorrer el país con la idea de aprender el deporte sin testigos a la vista
Por: Carina Fossati
No tiene las olas altísimas ni el agua templada de otros países, pero con sus 15.134 kilómetros de costa distribuidos entre menos de cinco millones de habitantes, Nueva Zelanda es un destino tentador para los surfistas de todo el mundo por la cantidad de playas desiertas que ofrece.
"Hay otros países, como Australia, donde el surf es un deporte mucho más popular, pero aquí la ventaja es que podés encontrar muchas playas de olas perfectas para uno solo", cuenta el instructor de surf español Marc Solá, de la academia Surfaris, que viajó al país atraído por las posibilidades que ofrece para practicar este deporte.
No es que los surfistas en general busquen playas solitarias porque sean ermitaños o esnobs, sino por una razón muy lógica: cuanto menos personas en el agua, más olas para cada uno. Además, la concentración de personas en el agua, sobre todo de principiantes, aumenta la posibilidad de accidentes. Solá explicó además que, como si fuera una carretera, el agua tiene sus propias reglas o códigos de tránsito.
La principal es que siempre tiene prioridad el surfista que arranca más cerca del punto donde rompe la ola. También tienen preferencia los locales, como se denomina en la jerga surfista a los habitués de determinada playa. Por esta razón, tanto él como la mayoría de los surfistas guardan en secreto sus playas preferidas, y a la hora de elegir una prefieren nombrar a Raglan Beach, la más popular del país.
Raglan es un pueblo de unos 2700 habitantes al oeste de la Isla Norte, que ofrece hoteles, posadas, restaurantes y bares, la mayoría con decoración y oferta gastronómica inspirada en el mar. Sus playas son de arena negra, como la mayoría de las que bordean el mar de Tasmania. Las preferidas para el surf son Whale Bay, Indicatiors y Manu Bay; esta última aparece en el documental de surfistas The Endless Summer (El verano interminable), dirigido por Bruce Bowen, en 1964.
A la misma altura que Raglan, pero en la costa opuesta, sobre el Pacífico, está el balneario Mt. Maunganui, con un arrecife de coral de 250 metros que produce olas gigantescas.
| Piha Beach |
Al rescate
Siguiendo por el mar de Tasmania hacia el norte está Piha Beach, otra playa de arenas negras, muy reconocible en las fotos por la silueta de la Lion Rock, una roca volcánica de cien metros que divide la playa en dos partes. Al estar a sólo 40 kilómetros de Auckland (que, con más de un millón y medio de habitantes, es la ciudad más poblada del país) es también muy populosa. Esta fue la playa que eligieron para incursionar en este deporte Nicolás Pilatti (32) y Francisco Volpe (28), dos ingenieros en sistemas argentinos actualmente radicados en Auckland.
En la primera lección les enseñaron técnicas para mantener la gravedad sobre la tabla y pararse. "El surf es difícil, pero no tanto como parece. Nosotros dos aprendimos a pararnos en la primera clase", contó Pilatti. El precio promedio de una clase de dos horas ronda los 60 dólares con traje térmico de neoprene y tabla incluida; en sitios Web de descuentos como Grabone, One-day o Grupon se pueden encontrar ocasionalmente ofertas especiales. "Una de las facilidades que tenés estando en Nueva Zelanda es que siempre estás cerca de una playa donde podés practicar y el costo del equipamiento es accesible. Además los paisajes son espectaculares", agregó Volpe.
Una tabla nueva supera los 400 dólares, pero se puede conseguir una usada por alrededor de 200 o menos, y los trajes térmicos pueden llegar a valer 330 en las mejores marcas. "Pero si buscás ofertas encontrás, yo por ejemplo encontré una tabla usada a 80 y un traje (nuevo) a 40", aclaró Volpe.
Aunque en esta playa hay que tener cuidado con las corrientes como lo demuestra Piha Rescue, un reality show neozelandés que desde 2001 filma los salvamentos que realizan diariamente los salvavidas locales. Igual de peligrosa es su vecina Muriway, otra playa de arena negra y fuerte oleaje unos kilómetros más al norte.
Siguiendo por el mar de Tasmania hacia el norte está Piha Beach, otra playa de arenas negras, muy reconocible en las fotos por la silueta de la Lion Rock, una roca volcánica de cien metros que divide la playa en dos partes. Al estar a sólo 40 kilómetros de Auckland (que, con más de un millón y medio de habitantes, es la ciudad más poblada del país) es también muy populosa. Esta fue la playa que eligieron para incursionar en este deporte Nicolás Pilatti (32) y Francisco Volpe (28), dos ingenieros en sistemas argentinos actualmente radicados en Auckland.
En la primera lección les enseñaron técnicas para mantener la gravedad sobre la tabla y pararse. "El surf es difícil, pero no tanto como parece. Nosotros dos aprendimos a pararnos en la primera clase", contó Pilatti. El precio promedio de una clase de dos horas ronda los 60 dólares con traje térmico de neoprene y tabla incluida; en sitios Web de descuentos como Grabone, One-day o Grupon se pueden encontrar ocasionalmente ofertas especiales. "Una de las facilidades que tenés estando en Nueva Zelanda es que siempre estás cerca de una playa donde podés practicar y el costo del equipamiento es accesible. Además los paisajes son espectaculares", agregó Volpe.
Una tabla nueva supera los 400 dólares, pero se puede conseguir una usada por alrededor de 200 o menos, y los trajes térmicos pueden llegar a valer 330 en las mejores marcas. "Pero si buscás ofertas encontrás, yo por ejemplo encontré una tabla usada a 80 y un traje (nuevo) a 40", aclaró Volpe.
Aunque en esta playa hay que tener cuidado con las corrientes como lo demuestra Piha Rescue, un reality show neozelandés que desde 2001 filma los salvamentos que realizan diariamente los salvavidas locales. Igual de peligrosa es su vecina Muriway, otra playa de arena negra y fuerte oleaje unos kilómetros más al norte.
| Tawharanui Regional Park |
Tu ruta es mi ruta
Varios cientos de kilómetros más al sur está la ruta 45, que bordea la península de Taranaki desde New Plymouth hasta Hawera y es conocida en el país como Surf Highway 45 Taranaki por la cantidad de playas aptas para el surf que contiene en sus 105 kilómetros de largo. Siempre con las agitadas aguas del mar de Tasmania de un lado, y del otro el extinto volcán Mt. Taranaki, de aproximadamente 2500 metros.
Kaikoura, Christchurch y Dunedin son tres de los puntos más populares de la montañosa Isla Sur, todos sobre el Pacífico. En esta región el agua es más fría, por lo que siempre es necesario utilizar traje completo de neoprene; en verano promedia entre 13°C y 15°C, y en invierno, entre 10°C y 12°C. Sin embargo, en la Isla Norte a veces se puede practicar surf con bermudas, usando sólo la chaqueta de neoprene, porque en verano la temperatura generalmente varía entre los 14°C y 19°C, y en invierno, entre 13°C y 15°C.
Así que ya sabe: si está buscando un lugar para debutar en el surf sin que nadie presencie sus papelones de principiante, encontrará playas desiertas a piacere en los 15.134 kilómetros de costa neozelandeses. Después, ya con más cancha, podrá mandarse la parte en las populosas Raglan o Piha, el lugar al que ir cuando se quiere ver y ser visto.
